Células B

Células B | Ali Roghanian, Facultad de Medicina, Universidad de Southampton, Reino Unido

Traducción: Jesús Gil, Würzburg, DE (SEI)

Las células B o linfocitos B, se generan a partir de células madre hematopoyéticas (CMH). Durante los estadios tempranos de gestación son producidas en el hígado fetal humano, mientras que en torno a las semanas 14 y 17 se producen exclusivamente en la médula ósea. Son el centro del sistema inmunitario adaptativo humoral y responsables de producir Inmunoglobulinas (Ig) específicas de antígeno, es decir, producen anticuerpos frente a los agentes patógenos. La función de los linfocitos B fue descubierta en los años 60 por Max Cooper, el cual demostró que las gallinas a las cuales se les había extraído la Bolsa de Fabricio (lugar de producción de linfocitos B en aves, y de donde proviene la letra “B”), no eran capaces de producir anticuerpos. Hasta el momento se han descrito varias subpoblaciones de células B, cada una con funciones diferentes en las respuestas inmunitarias humorales innatas y adaptativas.

2. B cells_Figure 1Desarrollo de las células B

Se inicia en la médula ósea en el estadio de célula pro-B, con el reordenamiento génico de la cadena pesada de inmunoglobulina, para posteriormente expresarse intracelularmente en las células grandes pre-B, junto con los componentes de la cadena ligera subrogada. Juntos forman el receptor pre-B (pre-BCR), que se desplaza hasta la superficie celular, generando las señales necesarias para que las células puedan proliferar y diferenciarse hasta el estadio de célula pequeña pre-B. Éstas últimas aumentan la expresión de los genes que se necesitan para el reordenamiento de la cadena ligera de inmunoglobulina, lo que permite la producción de un BCR funcional con una especificidad única, en forma de IgM en la superficie de las células B inmaduras.

Las células B inmaduras pasan entonces por un proceso de selección negativa que elimina a las células que expresen BCR autorreactivos antes de que abandonen la médula ósea en forma de células B de transición tipo 1 (T1) de vida corta. De este modo, las células B pasan por fases de selección antígeno-dependiente e –independiente, finamente regulados a través de procesos de señalización. Las células B T1 migran hacia los folículos de células B del bazo o a los centros germinales del cortex de los nódulos linfáticos, antes de diferenciarse a células B T2 no circulantes. Se ha propuesto también la existencia de un tipo de célula B T3 que podría seguir al estadio T2.

Después de pasar por los distintos estadios de transición, las células B se convierten en células foliculares maduras de vida larga y células B de la zona marginal (MZ) en el bazo o células corticales en los nódulos linfáticos.

Las células B se localizan, además de en los nódulos linfáticos, en algunos tejidos linfoides secundarios, como las placas de Peyer del intestino delgado. Aquí, las células B productoras de IgA se encuentran en las regiones adyacentes de la cúpula, próximas a las células M, cuya función es capturar antígeno del lumen intestinal hacia su base, permitiendo la posterior presentación del antígeno a los linfocitos. Además de los linfocitos B2 y MZ, los ratones cuentan con un tercer grupo de células B conocido como B1, localizadas en la cavidad peritoneal o en la periferia, con capacidad para migrar a los sitios de inflamación. Si bien no se conoce con exactitud su función, podrían tener una posible capacidad de diferenciación hacia un fenotipo de fagocito mononuclear.

Células B reguladoras

Los linfocitos B juegan un papel importante en la inducción de células T CD4+, no así en las CD8+. La magnitud de la respuesta de células T CD4+ es menor tras la administración de un patógeno en aquellos ratones que son deficientes, o que no presentan células B. Pero estos linfocitos también podrían ser capaces de influir negativamente sobre las respuestas inmunitarias de tipo T, lo que ha llevado a pensar en la existencia de células B reguladoras (Breg). Las células B productoras de interleucina-10 con una función supresora se denominan B10. Éstas reducen la severidad de ciertas patologías en modelos animales, como por ejemplo durante la encefalitis autoinmune experimental (EAE), un modelo animal que asemeja la esclerosis múltiple en humanos, donde la secreción de IL-10 permite disminuir la actividad de las células T en el sistema nervioso central. Otras células Breg, con capacidad para secretar Factor transformante β (TGFβ) han sido identificadas en otros modelos animales de autoinmunidad, cáncer e infección, lo que apoya el concepto de la existencia de estas células, que podrían tener un importante papel en el mantenimiento de la tolerancia periférica.

Revisión: África González Fernández, CINBIO, Universidad de Vigo, ES (SEI)
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