Neutrófilos

Neutrófilos | Matthias Eberl, Universidad de Cardiff, Reino Unido
Martin Davey, Universidad de Cardiff, Reino Unido
Traducción: Jesús Gil, Würzburg, DE (SEI)

Los neutrófilos granulocitos o neutrófilos polimorfonucleares (PMNs) son uno de los glóbulos blancos más abundantes en humanos y ratones. Se caracterizan por la forma multilobulada de sus núcleos (Figura 1) que los distingue de otros glóbulos blancos de origen linfoide o mieloide, como los linfocitos o monocitos.

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Figura 1. Iquierda: neutrófilos de ratón tinción Giemsa vistos al microscopio (cortesía del profesor Phil Taylor, Universidad de Cardiff). Derecha: neutrófilos humanos llevando a cabo la fagocitosis de una micobacteria analizados con microscopia de fluorescencia.

Los neutrófilos forman la primera línea de defensa que acude a los sitios de inflamación aguda, en respuesta a estímulos quiomiotácticos como CXCL8, producido por las células de los tejidos afectados y los macrófagos residentes. Por tanto, estos glóbulos blancos constituyen una gran proporción de los infiltrados celulares tempranos en los tejidos inflamados, siendo el componente mayoritario del pus.

Eliminación microbiana

Para eliminar a los microbios invasores, utilizan la fagocitosis o la liberación de factores antimicrobianos contenidos en gránulos especializados. La fagocitosis es un proceso activo dependiente de receptores mediante el cual un patógeno es internalizado en una vacuola especializada llamada fagosoma.
La interacción con el patógeno puede ser directa, a través del reconocimiento de patrones moleculares asociados a patógeno (PAMPs) por parte de los receptores que reconocen patrones (PRRs) presentes en los neutrófilos; o indirecta, a través del reconocimiento de microbios opsonizados por los receptores de inmunoglobulinas (FcR) o de complemento.
El fagosoma sufre un proceso de maduración muy rápido que conlleva la fusión con gránulos citoplasmáticos, liberándose péptidos antimi-crobianos y generándose especies reactivas de oxígeno (ROS).

La degranulación en la superficie de los neutrófilos y la extrusión de ácidos nucleicos para formar trampas extracelulares de neutrófilos (NETs), crean un entorno antimicrobiano en el sitio de inflamación que contribuye a la destrucción de los patógenos extracelulares.
Neutrófilos: en la interfase entre la inmunidad innata y la humoral
Históricamente los neutrófilos han sido reconocidos como células efectoras con una vida media corta pertenecientes al sistema inmunitario innato, ya que entran en apoptosis de forma espontánea in vitro a menos que sean “rescatados” por señales de superviviencia como algunas citocinas inflamatorias o componentes microbianos. Sin embargo, está visión no tiene en cuenta su contribución al reclutamiento, activación y programación de otras células del sistema inmunitario. Estudios recientes han demostrado que estas células pueden secretar por si mismas un conjunto de citoquinas proinflamatorias e inmunomoduladoras así como quimiocinas, capaces de incrementar el reclutamiento y las funciones efectoras de otras células. Además, los neutrófilos establecen interacciones con un amplio rango de células inmuntarias y no inmunitarias, como las células dendríticas, células B, células NK, células T CD4+, CD+8 o γδ así como células troncales mesenquimales, y pueden encontrarse en nódulos linfáticos de drenaje y el bazo. Como efectores de la respuesta adaptativa, son específicamente reclutados por los linfocitos Th17+ para aumentar in situ el proceso inflamatorio.

Revisión: Dolores Jaraquemada, Barcelona, ES (SEI)
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