Inmunología neonatal

Inmunología neonatal | John Tregoning, Universidad St. George de Londres, Reino Unido
Traducción: Juan R. de los Toyos, Oviedo, ES (SEI)

Introducción

Como otros muchos sistemas en el cuerpo, el sistema inmunitario no es totalmente funcional en el momento del nacimiento y por consiguiente estamos ante un riesgo incrementado de infección. Así, cuando nacemos -pasando del ambiente estéril en el vientre materno al mundo exterior- nos exponemos a todo rango de patógenos con los que nunca nos habíamos encontrado y frente a los cuales no tenemos protección. Para suplir este período de inmadurez inmunitaria y reducir el riesgo de infección, la madre transfiere pasivamente protección al bebé, principalmente en forma de anticuerpos.

La respuesta inmunitaria de los recién nacidos es pobre en comparación con la adulta. En parte esto se debe al ambiente inmunosupresor del vientre materno. Especulativamente también puede ser una adaptación a la exposición a las grandes cantidades de nuevos antígenos en la vida temprana. La respuesta inmunitaria está cuidadosamente regulada para asegurar niveles apropiados de respuesta, pero evitando respuestas inflamatorias a antígenos benignos o inocuos. Puesto que hay más antígenos nuevos en la vida temprana, puede ser que la respuesta esté sesgada hacia la supresión.

La reducción en la respuesta inmunitaria conduce a una susceptibilidad incrementada a los patógenos y a respuestas reducidas a las vacunas que son efectivas en los adultos, lo que hace necesaria la investigación en formulaciones específicas para niños. La función alterada de la respuesta inmunitaria neonatal puede también influir el desarrollo de asma y de alergia en la vida posterior.

Importancia

Cinco millones de niños mueren en el primer año de vida, millón y medio de estas muertes son debidas a infecciones. Las más comunes son las del tracto respiratorio y diarrea. Lamentablemente, las vacunas habituales no son tan efectivas en la vida temprana como en la adulta.

Desarrollo del sistema inmunitario

De muchas maneras el sistema inmunitario con el que nacemos es producto del ambiente inmunitario durante el embarazo. Con objeto de mantener el feto, la madre necesita ignorar a los aloantígenos fetales (la mitad de los antígenos son paternos, y por lo tanto extraños). Esto conduce a un escenario de inmunosupresión/regulación durante el embarazo que tiene consecuencias en la vida temprana. (Para saber más acerca del desarrollo celular ver: Desarrollo de células T en el timo).

Transferencia de protección de la madre al hijo

El principal componente de protección inmunitaria transferida de la madre al hijo son anticuerpos, bien desde la placenta (al feto) utilizando el FcRn (receptor Fc neonatal) o a través de la leche materna (al niño). La principal clase de inmunoglobulina transferida es la IgA, que actúa en las superficies mucosas, donde es capaz de evitar la entrada de patógenos. No obstante otros factores importantes son también transferidos, incluyendo complemento y bacterias comensales – que pueden proporcionar protección frente a asma y alergia en la vida posterior (ver: Sistema del complemento).

Características del sistema inmunitario neonatal

Reconocimiento de patrones: Las respuestas neonatales a patrones moleculares asociados a patógenos (PAMPs) son reducidas comparadas con las adultas. Sin embargo los niveles de expresión de los receptores que reconocen patrones (PRR) son similares. Parece que las moléculas que transducen señales (por ejemplo, el factor 3 de respuesta al intereferón-IRF3) tienen función reducida. Esto conduce a una producción reducida de mediadores claves en la inflamación, por ejemplo interleucina 12 (IL-12) e interferón-α (IFNα). La función PRR se incrementa con el tiempo, y este incremento ocurre en proporción al tiempo desde el nacimiento más que en la edad “gestacional”, lo que sugiere que está controlado por exposición al ambiente y eliminación de la influencia materna.

Respuesta de linfocitos T: Existe un sesgo bien documentado de la respuesta neonatal de linfocitos T hacia T helper 2 (Th2). Esto está asociado a una reducción en la producción de IL-12 e IFNα por parte de las células presentadoras de antígeno (APC), lo cual puede afectar a la respuesta inmunitaria hacia los antígenos vistos en la vida temprana – induciendo posiblemente una respuesta tipo alergia -.
Respuesta de linfocitos B: La producción de anticuerpos en la vida temprana es reducida, particularmente a antígenos polisacarídicos. Esto es un problema si nos referimos a infecciones bacterianas, frente a las cuales los niños recién nacidos son altamente susceptibles. Este defecto para producir anticuerpos está asociado a varios factores incluyendo una reducida ayuda de linfocitos T, menos células dendríticas foliculares y centros germinales y señalización reducida a través de miembros de la familia de ligandos de CD40.

Efectos consecuentes de la respuesta inmunitaria neonatal

La inmadurez de la respuesta inmunitaria neonatal tiene efectos en tres áreas importantes:

1. Susceptibilidad incrementada a la infección. El reconocimiento de agentes infecciosos está reducido en la vida temprana y ello hace más fácil a un patógeno invadir al hospedador. Los neonatos están también menos experimentados por lo que no tienen memoria inmunitaria contra la infección.

2. Eficacia disminuida de las vacunas. De modo similar a la infección, el reconocimiento reducido a antígenos vacunales como extraños significa que la inducción de respuestas de memoria protectoras a las vacunas está disminuidas. Hay también un efecto de los anticuerpos maternos que pueden enmascarar a epítopos claves de la vacuna.

3. Desarrollo de asma y alergia. Se hipotetiza que el sesgo Th2 de la respuesta de los linfocitos T conduzca al desarrollo de respuestas alérgicas a antígenos en la vida temprana.

2. Neonatal Immunology (Inmunología neonatal)_Figure 1

Figura 1. Efectos consecuentes de la función reducida de células presentadoras de antígeno en la vida temprana. El sistema inmunitario neonatal está expuesto a un gran número de antígenos no vistos con anterioridad. La mayoría de estos antígenos son benignos y por consiguiente deberían ser tolerados pero algunos son peligrosos y deberían inducir una respuesta inmunitaria. Las células presentadoras de antígeno (APC) neonatales tienen reducido reconocimiento de antígenos independientemente de su origen (propio, benigno, patogénico, vacunal). Esto está mediado a nivel de los receptores que reconocen patrones (PRR) o de sus moléculas adaptadoras, lo que conduce a respuestas inmunitarias reducidas a estos antígenos y tiene un impacto en la eficacia de las vacunas, susceptibilidad a enfermedades y, posiblemente debido al sesgo Th2, en el desarrollo de asma y alergia
Revisión: Jesús Gil, Würzburg, DE (SEI)

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