Enfermedades mediadas por linfocitos B

Enfermedades mediadas por linfocitos B | Ali Roghanian, Universidad de Southampton, Facultad de Medicina, Reino Unido
Traducción: Isabel Caragol, Hospital Universitari Vall d’Hebron, Barcelona, ES (SEI)

Los linfocitos B tienen un papel importante en la regulación del sistema inmunitario, tanto en condiciones fisiológicas como patológicas. Sin embargo, los defectos de regulación en su función pueden tener consecuencias graves para el organismo, como las siguientes:

Cáncer

Hasta la fecha se han descrito muchas neoplasias de linfocitos B, como el linfoma no Hodgkin (LNH) o el linfoma de Hodgkin (LH). El primero es el cáncer hematológico más frecuente en adultos, siendo algunos indolentes o de crecimiento lento, pero incurables (p.ej. el linfoma folicular avanzado y algunas leucemias linfocíticas crónicas). Por el contrario, otros son agresivos y potencialmente fatales en poco tiempo, pero a menudo curables (p.ej. linfoma de Burkitt o el linfoma difuso de linfocitos B grandes).

Autoinmunidad

Una de las características principales de las enfermedades autoinmunes es la pérdida de la tolerancia de los linfocitos B y la producción inadecuada de autoanticuerpos. Se han descrito más de 80 enfermedades autoinmunes distintas como la esclerosis múltiple (EM), la artritis reumatoide (AR) y el lupus eritematoso sistémico (LES). Linfocitos B clonales silentes podrían escapar de la muerte celular y ser inducidos a proliferar y secretar anticuerpos autoreactivos, en personas por lo demás sanas, en el contexto de un episodio al azar, como pueda ser un virus, que induce potentes señales de activación (p.ej.citocinas). Los linfocitos B activados también secretan citocinas proinflamatorias y quimiocinas, p.ej., IL-6, factor de necrosis tumoral alfa (TNF-α), interferon gamma (IFN-γ) y el factor inhibidor de migración macrofágico (MIF), que participan en la cascada inflamatoria de la patología autoinmune.

Enfermedad inflamatoria no autoinmune

Las citocinas de los linfocitos B también intervienen en otras enfermedades inflamatorias no autoinmunes como la diabetes tipo 2 y la enfermedad periodontal.

Trasplante

Los linfocitos B pueden tener un papel en la fisiopatología de la enfermedad de injerto contra huésped crónica (EICHs). También pueden ser patogénicos a través de diversas vías efectoras, incluyendo la presentación de antígeno a los linfocitos T, la producción de anticuerpos autoinmunes y la inducción de anticuerpos alogénicos. La depleción de linfocitos B es una terapia beneficiosa para los pacientes con EICH. Además, estas células ejercen una influencia crucial en la iniciación de la aloinmunidad en modelos de trasplante animal, donde su depleción protege de forma significativa a los receptores del rechazo crónico.

Diseminación del virus de la inmunodeficiencia humana

El impacto de la inmunopatogenia asociada al VIH en los linfocitos B se ha relacionado mayoritariamente con las consecuencias indirectas de la replicación viral, tal como la hiperactivación de los linfocitos B. Sin embargo, los datos clínicos y experimentales emergentes indican que el VIH interacciona directamente con CD21 (también conocido como el receptor de complemento 2; CR2) de los linfocitos B, tanto en tejidos linfáticos como sangre periférica, a través de las proteínas del complemento, unidas a viriones de VIH circulantes. Otros posibles receptores presentes en los linfocitos como la molécula de adhesión intercelular 3 no integrina específica de células dendríticas (DC-SIGN) e inmunoglobulinas de superficie de la familia de cadenas pesadas variables 3 (VH3), también se ha visto que pueden interaccionar con el VIH. A través de estas interacciones, los linfocitos B podrían facilitar la transmisión célula-a-célula del VIH in vivo, aunque hay escasa evidencia de que el VIH se pueda replicar productivamente en los linfocitos B en estas condiciones.

Depleción de linfocitos B como terapia

Debido al conocimiento sobre su implicación en la patogenia de un amplio espectro de enfermedades, como hemos recalcado más arriba, los linfocitos B constituyen una diana terapéutica importante. La terapia con anticuerpos monoclonales (mAb) para eliminar selectivamente los linfocitos B, está bien establecida en el tratamiento de las neoplasias causadas por estas células. En los últimos años, la terapia con mAb también ha sido testada en un número creciente de enfermedades autoinmunes. Actualmente, estas terapias están siendo probadas en ensayos clínicos para tratar diversas enfermedades autoinmunes como EM, AR y LES. El mAb más utilizado en la clínica para tratar algunas condiciones cancerosas/autoinmnes es rituximab (Rituxa-Mabthera), un anticuerpo quimérico humano/múrido que reconoce específicamente la proteína transmembrana CD20 en los linfocitos B, lo que provoca una descenso muy significativo de células B tumorales/autorreactivas en sangre periférica. Sin embargo, esto puede aumentar significativamente el riesgo de infección. Las nuevas terapias dirigidas se centran en las moléculas CD22, CD19, CD40 y el ligando de CD40 (CD154).

Revisión: Jesús Gil, Würzburg, DE (SEI)

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