Inmunidad innata en el intestino grueso

Inmunidad innata en el intestino grueso | Matthew deSchoolmeester, Universidad de Manchester, Reino Unido
Traducción: Jesús Gil, Würzburg, DE (SEI)

El intestino es el hogar de aproximadamente 100 trillones (1×1014) de bacterias, tanto comensales (“amigas”) como patógenas. Para luchar rápidamente contra la infección, el intestino tiene una serie de defensas pertenecientes al sistema innato diseñadas para actuar inmediatamente ante el peligro.

Morfología del intestino y función

La superficie del intestino está ampliamente plegada, formando criptas y vellosidades. Las células se mueven desde la base a la parte más alta de las criptas donde se pierden hacia el lumen mediante anoikis (un tipo de apoptosis). La alta tasa de renovación de las células epiteliales puede visualizarse mediante la incorporación de BrdU. El proceso de migración desde la base toma entre 5 y 7 días (señalizado en la imagen adjunta), aunque puede acelerarse mediante citocinas de tipo Th2, como la IL-13.

6. Innate immunity in the large intestine_Figure 1
Esta tasa de renovación, así como la contracción del músculo liso (peristalsis), puede incrementarse en respuesta a la infección. Esto constituye una barrera física de eliminación de patógenos en el intestino.

Células de Goblet y moco

Las células de Goblet son células epiteliales simples en forma de columna que se derivan de células madre presentes en la base de la cripta y que contienen mucopolisacáridos en gránulos secretores. El LPS de las bacterias Gram-negativa y las citocinas de tipo Th2 funcionan como estimulantes, incrementado la expresión y exocitosis de MUC5A y 5B.

El moco protege a los enterocitos actuando como una barrera física frente a bacterias y otros patógenos como los parásitos intestinales. Contiene también grandes cantidades de IgA capaz de atrapar bacterias invasoras.

6. Innate immunity in the large intestine_Figure 2
Figura 1. Tinción ácido peryódico de Schiff de células de Goblet in el intestino grueso (rosa, azul o púrpura en función de su acidez). La infección con un parásito nemátodo causa un incremento en el número de estas células. L: lúmen, Tm: Trichuris muris.
Moléculas efectoras innatas

Producidas por las células de Goblet y epiteliales así como por neutrófilos y macrófagos en respuesta a numerosos patógenos. Estas moléculas no son antígeno específicas y no muestran memoria inmunológica

Defensinas

Las α y β defesinas son producidas en el intestino y actúan sobre un amplio rango de patógenos in vitro. Bajos niveles de β-defensina 2 están asociados con un incremento del riesgo de la enfermedad de Crohn.

Catelicidina

Solo una identificada en humanos: LL37, con función antimicrobiana, uniendo y neutralizando LPS.

RELM-β

Molécula derivada de las células de Goblet asociada con la expulsión del parásito nemátodo Trichuris muris.

Células del sistema inmune innato

El intestino grueso es también la residencia de macrófagos, eosinófilos y mastocitos residentes. Estas células pueden fagocitar patógenos y liberar mediadores tóxicos e inflamatorios como radicales de nitrógeno e histamina. Los neutrófilos son normalmente las primeras células reclutadas e los sitios de inflamación, fagocitando y destruyendo patógenos a través de enzimas tóxicas como lisozimas y peroxidasa.

Receptores de reconocimiento de patógenos

Que incluyen receptores de las familias de los TLRs y NOD. Normalmente se expresan en la cara basal del epitelio, aunque pueden aparecer en compartimientos intracelulares para evitar la activación a través de la flora normal. Funcionan alertando al sistema inmunitario de la presencia de patógenos invasores. La detección de patrones moleculares asociados a patógenos por estos receptores inicia una potente respuesta inflamatoria.

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