Activación de células T

Activación de células T  |  Mary Cavanagh, Imperial College London, Reino Unido
Traducción: Jesús Gil, Würzburg, DE (SEI)

Las células T (producidas en el timo) circulan por todo el cuerpo hasta que reconocen partículas extrañas (antígenos) en la superficie de las células presentadoras de antígeno (APCs). Además de la unión entre el receptor de célula T (TCR) y el antígeno presentado en una molécula de MHC (Figura 1, flecha), tanto las células T helper como los linfocitos T citotóxicos necesitan otras señales secundarias para poder activarse y responder a la amenaza. En el caso de las células T helper, la primera señal viene de CD28. Esta molécula, presente en la superficie celular, se une a una de las dos moléculas de las APCs – B7.1 (CD80) o B7.2 (CD86), y comienzan a proliferar. Este proceso permite la producción de muchos millones de células que reconocen el antígeno. Para controlar las respuestas, la estimulación de CD28 por B7 induce también la producción de CTLA-4 (CD152), que compite con CD28 por B7, lo que reduce las señales de activación de las células y permite “apagar” las respuestas. Los linfocitos T citotóxicos no precisan tanto de CD28, sino de otras señales como CD70 y 4-1BB (CD137).

7. T cell activation (Activación de células T)_Figure 1

Figura 1. Las células dendríticas son un tipo de APC que presentan los antígenos a las células T a través de complejos MHC, contribuyendo a su activación y posterior proliferación.
Para montar una respuesta inmunitaria efectiva se necesita que las células T reconozcan el antígeno fuerte y específicamente. Cuando esto ocurre, necesitan señales de supervivencia para continuar, normalmente a través de ICOS, 4-1BB y OX49. Estas moléculas se encuentran en su superficie y son estimuladas por sus respectivos ligandos, presentes en las APCs. La señalización a través de estas moléculas de coestimulación permite aumentar la expresión de proteínas anti-apoptóticas en las células T, como los miembros de la familia BCL-2. Algunas células T no pueden montar una respuesta adecuada frente a un antígeno y por tanto son eliminadas en un proceso llamado muerte celular inducida por activación (AICD). Este proceso también elimina a las células T al final de la respuesta inmunitaria a menos que reciban instrucciones para entrar en la población de células de memoria.

A diferencia de CD28 y el TCR, ICOS, OX40 y 4-1BB no se expresan constitutivamente en las células T (Figura 2). De la misma forma, sus respectivos ligandos solamente se expresan en las APCs después del reconocimiento del patógeno. Las APCs pueden reconocer motivos moleculares conservados que se encuentran comúnmente en los patógenos pero que no suelen aparecen en el hospedador. Estos patrones moleculares asociados a patógenos (PAMPs) son reconocidos por receptores como los receptores de tipo Toll (TLRs).

7. T cell activation (Activación de células T)_Figure 2

Figura 2. Adaptado de Gwyer et al., Biochem. Soc. Trans. (2006) 34, (1032–1036)

Revisión: Carmen Calabia, Madrid, ES (SEI)

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